1. Me voy a subir un ratito a pontificar en esta caja rellena de brochas gordas, en esta caja de TENER LA RAZÓN
.. para decir que tiene todo el sentido del mundo que os escandalicéis de que un stagier de un restaurante de lujo trabaje gratis.
Es...

    Me voy a subir un ratito a pontificar en esta caja rellena de brochas gordas, en esta caja de TENER LA RAZÓN

    .. para decir que tiene todo el sentido del mundo que os escandalicéis de que un stagier de un restaurante de lujo trabaje gratis.

    Es coherente con ésta, la Era del Capacitismo, donde hasta un retrasado mental es valioso y útil y puede ser ingeniero de caminos y hay que premiarle por existir. No digamos ya un stagier, ese joven y romántico héroe de la alta cocina, qué culpa tendrá él de querer vivir de lo que le apasiona.

    Es coherente con ésta, la Era del Culto y Exhibición Telemática del Yo, de convertir tu existencia en un épico relato de triunfos en las redes sociales incompatible con… ser tan pringao y tan antiestético como para currar gratis.

    Es coherente con ésta, la Era de la Gratificación Inmediata, la Vida Tinder donde ya no se estila eso tan antiguo de sacrificarse, empezar desde abajo, ir poco a poco… Todo. Ya. Ahora. Que me lo merezco por haber nacido y estar aquí. Por haber nacido y, ehem ehem, por ser un puto retrasado mental.

    Es coherente con ésta, la Era de la Exhibición del Berrinche a través de las Redes Sociales, la Era de la Queja post-15-M, pataleta colectiva convertida en rezo laico que se lanza al éter sobreatural de Internet como el llanto de un coro de ballenas, todos hermanados en nuestra Gran Tragedia. Hay que posicionarse con las Buenas Causas, que se te vea ahí bien posicionado del Lado Correcto de las Cosas con tu lata de Pepsi bien incrustada en el cerebro y en esa bocaza que tienes rellena de absolutamente NADA.

    Es coherente con ésta, la Era de las Víctimas Desempoderadas Vs. Esos Señores Malos del Monopoly con la chistera y el puro que nos tienen oprimides en nuestres habitaciones de pisos compartidos con gotelé en las paredes. La culpa (siempre ese concepto cristiano tan español de “la culpa”) de que seamos pobres y miserables no la tienen nuestros padres, que también son pobres y miserables, ni por supuesto nosotros mismos, sino ese pie inmenso de Monty Python que nos pisa, nos aplasta… Éste es un discurso potentísimo y ay de aquel que ose cuestionarlo. El milagro de la neo-termodinámica moral que ha hecho posible darle la vuelta a todas las cosas y convertir en fuerza la debilidad, extraer algo de la nada, hacer que el excremento valga oro, que la oruga sea más bella que la mariposa y que el desgraciao sea, en tanto que desgraciao y mejor cuanto más desgraciao, héroe y Rey de España.

    Aquí Jordi Cruz es el perfecto malo de película: varón cishetero blanco guapo sano rico y dueño de un negocio… montado por él. Es una lástima que el tipo sea joven: si fuera una década mayor podríamos rematar nuestro berrinche con una arenga sobre cómo una generación de privilegiados, llamémosles “baby-boom generation” o llamémosles Caballeros Sith, ha taponado a todos los pobres, románticos y desempoderados padawans de red social que han venido detrás.

    Lo que ya no es tan coherente es que a muchos os indigne esta tropelía mientras sorbéis un fresisuis de matcha tea de 8 pavos que os ha traído a vuestro pisito en el centro work-from-home un esclavo de Pideunlacayooo.com o Caprichines.net y que habéis solicitado a través de ese smartphone última generación ensamblado por un niño poliomielítico que trabaja en Nigeria picando coltán a cambio de un cuenco diario de arroz con rata. Dejar bien patente en la red social vuestra llantina anti-explotadores antes de pillar el Uber de otro lacayo (porque vosotros no conducís, que eso no es sostenible) para que os lleve al fisiterapeuta (os habéis hecho daño en clase de spinning o con las kettleballs o levantando cervezas artesanas servidas en tarros mientras os quejáis de lo oprimides que estáis) al que por 6€ (de los que él o ella cobrará 2) exigiréis un masaje de 40min “apretando bien”, que tenéis un Groupon.com y habéis pillado un pack de 10.

    Quizás es que comer en el restaurante de lujo de Jordi Darth Vader Cruz no os lo podéis permitir, pero el Uber, el móvil, el matcha tea de Lacayoo.com y el masaje de 6€ de Groupon.com, sí. Por eso se os atragantan más unas injusticias que otras, porque el gaznate moral, cuando no se tiene recio y bien afinado, es caprichoso y selectivo y se traga lo que haga falta mientras lo que entre le reconforte a uno mismo: el privilegio que molesta siempre es el que no se disfruta.

    Y puedo seguir, ya que me he subido a la cajita, pontificando otro ratito sobre este otro Gran Enemigo del Progre Fláccido de Red Social (PFRS): el malvado, machirúlico, heteropatriarcal taxista.

    Porque a ver si lo he entendido. De un lado tienes al taxista, un trabajador autónomo que ha pagado una licencia carísima, paga tu seguro de viajero por si te rompes las manitas de programador, paga su cotización a la seguridad social y lo que gana se lo queda él, pues es su propia empresa, y se lo gasta en España, donde vive y donde vota al PP y donde pega a su mujer.

    Del otro lado tienes a Über y a Cabify, empresas extranjeras que utilizan la tecnología más “cool” para maximizar beneficios y que “emplean” a esclavos falsos-autónomos a los que pagan una miseria, bloquean todo intento de sindicación mediante tácticas mafiosas y abuso laboral, y mantienen en un estado de permanente precariedad dándoles lo mínimo para mantenerles enganchados a algo que se parece más a un mini-job que a un empleo propiamente dicho. Estos esclavos no son dueños más que de su coche (normalmente un ridículo Kia o Subaru de veinte mil euros, berlina larga de sector “Economico”, coche grands barato de padre de familia que lee el Marca pero que al joven programador de apps para móvil que no tiene ni carnet de conducir le parece “un cochazo”, siempre bien limpio y con las ventanillas traseras oscurecidas con esos vinilos tintados que instalan en los polígonos industriales por 45€) operan en la frontera de la ley, cobrando en negro, sin cotizar (ya les pagamos entre todos los demás la operación de varices por pasarse 10h sentados al volante), y no ven un duro de los pingües beneficios de un negocio redondo, pues estos se van todos a Estados Unidos, donde tiene su sede social esta empresa que dirige un tirano que ha creado un negocio con dos patas: la tecnología y el mobbing y explotación inmisericorde de sus empleados… con la financiación de un “business angel”, seguramente un fondo de inversión que ha acumulado millones invirtiendo en fabricantes de armas.

    Y vosotros decís que
    Taxi: NO.
    Uber/Cabify: SÍ.

    Porque se va más cómodo. Porque es más práctico. Porque mola mazo y es más refrescantemente joven pedir un coche con el móvil que hacer eso tan antiguo de levantar la mano y que te pare un coche blanco conducido por un señor un poco demasiado mayor que va escuchando la COPE. Porque en Uber vas con los cristales tintados y eso te hace sentir un poquito celebrity y como que estás en un futuro que lo peta on fire y que LO DA TODO y porque no pega ir sorbiendo el matcha tea de 8 pavos que pediste a Deliveroo en un taxi con esterillas de bolas de madera en los asientos.

    Taxi: NO.
    Uber: SÍ.
    Trabajar gratis: NO.
    Matcha tea de 8 pavos a domicilio: SÍ.

    Y sobre todo…
    TRUMP: NO.
    GATOS: SÍ.
    NAZIS: MALOS.
    POLÍTICOS: CORRUPTOS.
    MEN: CUIDADITO.

    Creo que lo he entendido todo perfectamente.

     
  2. Sueño que estoy en ciudades extranjeras, yo solo, y que me pierdo me engañan me agreden, no me sé manejar, no me funciona el teléfono móvil. Las personas se desequilibran cuando pasan tiempo solas, absolutamente solas, durante periodos de tiempo que a mí me parecen bien cortos: ni compañeros de trabajo ni de piso ni familiares ni amigos ni pareja, ni siquiera un amante que les valide durante unas horas con un golpe de coño, coño golpeador como una esponja mojada, electrificante latigazo de polla en el lomo, puede que ambas cosas simultáneamente si nos estamos refiriendo a una persona especialmente viciosa: un “sensual”. La voz se pone aflautada cuando pasas demasiados días sin hablar con nadie y ya sabes lo mal que te sienta estar en casa sin hacer nada días como un helecho. Lo he visto hasta en personas que consideraba estoicos menhires emocionales, personas bien hechas, sabias como animales, árboles sabios. Vamos, Señor Frodo, preguntemos a los Ents qué hacer, cómo vivir. Pues he visto a estos Ents derrumbarse como puñados de palillos arrojados de un manotazo por la falta de contacto por la falta de cariño por la falta de atención y sí, claro, lo estáis esperando como pollitos, por la falta de

    CASITO

    Yo tengo poco de árbol; estoy tan torcido por dentro que parezco más una parra. Y llevo solo, completamente solo con la voz tan aflautada ya que parece la de un niño, la mayor parte de mi vida adulta. Al final te acostumbras pero lo malo es que durante algunos periodos no lo he estado y por comparación te duele más ese hueco, te pica la la pierna que te cortaron, te despiertan por la noche los balidos de los corderos que ya no existen, Clarice. Por eso sueño que estoy en ciudades extranjeras y me pierdo me engañan me agreden no me sé manejar: falta de esponja, exceso de corderos.

    Fuimos a Viena y a Budapest y me gustaron esos viajes. Esto son mis recuerdos y me vas a permitir que saque rédito emocional de ellos porque total ya no tengo mucho más y a ti te sobra riqueza. Viejo usurero acariciando los lingotes de oro que acumula en el sótano, inútiles barras de metal. Tío Gilito zambulléndose en su piscina de monedas: siempre me fascinó esa imagen, quizás intuía con una sabiduría infantil que yo iba a acabar igual, convertido en una ridícula metáfora de un tebeo.

    Fuimos a la Torre de los Locos y vimos fetos de dos cabezas dentro de botes grandes y fuimos a las Esferas de Gas reformadas como viviendas donde vivían estudiantes universitarios y yo hice unos comentarios que me parecieron procedentes e ingeniosos sobre su envidiable e imaginada vida sexual, allí todos tan próximos los unos de los otros, colgados de aquellas estructuras circulas de ladrillo como racimos maduros de hormonas, asustados por los exámenes en una especie de estación espacial asediada por la nieve, por ese clima austriaco, Johncarpenteriano. Y también hice unas apreciaciones muy interesantes, así con esa voz engolada que yo ponía cuando creía que tenía algo, que era alguien, sobre las arcologías del Sim City que todo aquello me recordaba, ese videojuego al que dediqué demasiadas partes de mi juventud que tú aprovechaste mejor para relacionarte, salir, ligar, leer, mirar el mar, comer con personas queridas, reir por tonterías, bailar, buscar aguacates, estar contenta y vivir y convertirte en un árbol lleno de sol y de pajaritos Disney y no en un liquen tumefacto enredado entre los dientes de una zarigüella muerta en una cuneta de alguna comarcal de Lugo, provincia de mataperros y de follahermanos.

    Siempre hacíamos lo que yo proponía porque te trataba como a una mosquita muerta, en eso consiste el maltrato: porque yo he sido siempre, y como tal me he sentido, una mosquita muy mosquita y muy muerta y tenía que crecerme con algo, usar a alguien de trampolín humano. El proceso no es mucho más complicado, no hay por qué atribuirle méritos al Mal y mucho menos talentos a mí que soy más simple que un petardo. Adolf Hitler tenía la polla muy pequeña. Skeletor sólo quería una mamada y ni siquiera tenía pene porque era un esqueleto. Así que tú me acompañabas como un espectrito amarillo, una geisha involuntaria, los dos empujando ese carromato donde transportábamos mi ego hediondo, y yo sólo pensaba con mi cerebro de miserable: qué guapa qué guapa qué guapa con ese vestidito azul que se ha puesto, de niña antigua, y su chaquetilla negra de estudiante. Ojalá comerle la cara y que le volviese a crecer. Reducirme y meterme a explorar su pelo y desaparecer, vivir aventuras ahí dentro como un pelele de Ray Harryhausen peleando con sus piojos, grandes como dinosaurios, y aniquilarlos a todos, mini-héroe capilar. Dormirme acunado sobre la media luna suave detrás de sus rodillas. Parece una muñeca, ES una muñeca, mira qué ojines, si yo creo que ni ve, es ciega, pobrecita, y lo disimula. Las mosquitas muertas. Ojalá fuera yo una mosquita de verdad: setecientos pares de ojos pequeñitos para mirarte setecientas veces y una boca nada más que para comer mierda: nada de hablar y decir cosas que son pensamientos que tienen un cerebro y una persona detrás. Me gustas más que beber un vaso de agua fría en la cocina de la abuela cuando tienes nueve años y mucha sed porque subes de jugar de la calle. Jamás jugué en la calle ni un solo día de mi vida (sólo era una metáfora). Yo sólo jugaba al Sim City y, más tarde, a masturbarme pensando en muñecas ciegas vestidas como niñas antiguas. Tentáculos de bacterias anaerobias creciendo en el ano de ese liquen que se extiende enroscado sobre los intestinos expuestos de la zarigüella muerta anteriormente citada. Siempre que me callaba la puta boca y hacíamos lo que tú proponías nos iba mucho, mucho mejor, y todo era fácil como una vía férrea, como cortar una hoja en blanco con tijeras grandes muy afiladas. Días perfectos con su sol sonriente como el de los Teletubbies. No pesaba el paso del tiempo y todo estaba donde tenía que estar como esos bloques de plástico de diferentes formas y colores con los que juegan los niños pequeños. No me gustan los niños de los demás: me gustan los míos porque no existen. Deberían haberte dado un carnet y una paga por cuidar a semejante subnormal. O un arma de fuego, pequeña, plateada, un revolvercito de cachas nacaradas para que lo llevases pegado al muslo. Tenías muslos de bailarina. Ojalá haberte regalado más armas: a las chicas siempre hay que regalarles armas, pistolas, navajas de mariposas, explosivos. Y regalarme a mí un bozal o un tumor a tiempo, una paliza de negros, un tsunami de puñetazos en el estómago, unas descargas eléctricas, una madre muerta en su caja (eso sí que te pone en tu sitio eh?) un suspenso en Matemáticas, un virus informático que me impidiera jugar al Sim City. Alguna solución debería haber tenido aquello. Si se te ocurre pues me escribes y me la cuentas y si no pues nada.

     
  3. La belleza real la belleza real No quiero jodida belleza real. Quiero caras perfectas. Quiero culos perfectos. Quiero tetas duras de pezones dolorosos, tetas que son faltas de respeto, tetas contra las que pueda rebotar como onda Doppler, tetas...

    La belleza real la belleza real No quiero jodida belleza real. Quiero caras perfectas. Quiero culos perfectos. Quiero tetas duras de pezones dolorosos, tetas que son faltas de respeto, tetas contra las que pueda rebotar como onda Doppler, tetas adolescentes, absolutamente ilegales, inmorales, qué vergüenza, qué pensarán mis compañeras del colegio que me leerán en Facebook mientras paren hijos feos, paren como conejas viejas. Cómo odiaba a esas hijas de puta aburridas. No me interesan tus estrías ni tus viajes a Portugal. No me interesan tus vinilos de segunda mano ni lo que te ha pasado en el trabajo ni cuánto se te ha descolgado la vagina hoy: a mí se me descuelgan cosas por dentro cada día y no te lo cuento porque sólo quiero pensar en los cañones con los que bombardearon Cartago durante meses.

    Elfas solares penetradas por simios negroides de vergas como mármol veteado sobre columnas de llamas orbitando algún planeta. Mamadas en teleféricos fuera está tan oscuro y hace tanto frío si cayéramos aquí estaríamos muertos nunca nos encontrarían nadie sabe que vinimos tienes miedo agárrate a esto quiero ser tu asidero una suerte de compass vital eres mi mejor amiga y si te pasara algo la vida no tendría ya sentido, al menos servir al fin para algo, para tranquilizar a una chica asustada de esta nieve yugoslava. La florecilla en el pelo en los marjales. Las garzas con sus cuellos aristocráticos nos miran a través de sus pestañas perezosas y no entienden nada porque sólo son estúpidos animales pero nos parecen bellísimos en su idiotez. Todas estas cosas me resultan un poco más interesante. Que le jodan a Portugal ya. En serio.

    La belleza de lo real la belleza de lo real. La realidad no es bella. Es un perro cagando con esfuerzos. Es tu madre incubando su tumor. Es la declaración de la renta. Es limpiar las ventanas de tu casa un sábado por la mañana con esas ganas que tienes de que te coman la boca y te cojan fuerte por al lado y te follen con amor como una pelota de pingpong de carne rebotando por toda la casa.

    La belleza de lo real la tibieza de lo real el café tibio el agua sin gas la cocacola sin cafeína los viajes con tus padres las sábanas limpias sólo a medias las piscinas comunitarias (y sus niños) el olor a pedo de tu silla del ordenador los melocotones duros, insípidos, que hacen fruncir el ceño a tu abuela. No se ha muerto ya? Una guerra civil y siete hijos y aún tiene que aguantar tus lloriqueos por tu coche caro con asientos calefactados: la vas a matar tú de pereza.

    La belleza de lo real la fritanga de lo real el olor a chipirones de tu pelo la loneta aceitosa de la tienda de aquel camping en Caños de Meca en 1999 condensando el ácido de tus sobacos mi aliento de teniente viejo la arena de los dedos de los pies el olor a chocho y a sexo malo la discusión poco antes en el coche cuando te equivocaste con el gepeese ojalá me hubieras reventado la boca porque me lo merecía. No íbamos a durar ni dos telediarios y lo sabíamos los dos pero tenía que lamerte un poco antes ese pelito rubio que os sale a las rubias como la piel primera de los corderitos. Parezco un hombre pero sólo soy una vaquita lamiendo una piedra de sal en la dehesa. En mi cabeza siempre estoy allí y siempre estoy bien.

    Ese pelo rubio yo no lo voy a volver a ver jamás.

     
  4. Pelo trapezoidal

    No es lo mismo ese ingeniero joven, moreno, musculado, con un polo oscuro adaptado a su ancho tórax, sus brazos fuertes, surcados de venas propias de quien los ejercita regularmente, uno de ellos decorado por el tatuaje de un ancla, señal, quizás, de que el ingeniero joven, moreno, musculado, con un polo oscuro adaptado a su ancho tórax, practica la vela, el remo, la natación en aguas abiertas u otro deporte náutico propio de hombres valientes hombres que se hacen a la mar, el cuello ancho, duro, trapezoidal, la mandíbula cuadrada, la barba rala, no descuidada, rala, de ser un poquito holgazán, de no ser demasiado vanidoso, el pelo majestuoso, erecto, volumétrico, desordenado menhir capilar, tan alto como larga es la cara en la que encontraremos una mandíbula de rectitud severa que ciera un rostro serio terminado en unos gruesos labios, una nariz de rotundo y viril tabique, heraldo de buenas noticias en lo concerniente al tema de lo que viene siendo la longitud y el grosor de la polla, unas gafas pequeñas, cuadradas, que no buscan el estilo sino que son meramente prácticas pues corrigen una leve dioptría aumentada quizás por tantas horas de estudio, porque esta es una persona muy inteligente, un ingeniero aeronáutico nada menos y ahí es nada, un caballero moderno buen hijo de su madre y que sabe lo que es estudiar, ir a la universidad con la ropa limpia y esforzarse por algo que se va consiguiendo poco a poco superando los diversos obstáculos que la vida tiende frente a nuestros objetivos como balsas de heces en llamas.

    No es lo mismo que ese rechoncho operario de cuarenta y seis años embutido en prendas de trabajo amorfas que le quedan grandes, bolsas textiles recubriendo un saco de órganos apenas retenidos por la frágil frontera de una piel arrugada y paliducha, de brazos flaccidos, claramente impotentes, de dentadura irregular y descuidada, nariz pequeña, nariz de miserable, pelo ralo y demasiado corto, mirada huidiza, mirada de animal de carga, disposición pusilánime, holgazana postura, mal aliento y postura física permanente propia de aquellos hombres que han colgado el pene del perchero de su casa para que se enmohezca y se caiga al suelo como una pequeña cría de serpiente seca y muerta que jamás volverá a conocer el fresco río de la entrepierna de la mujer.

     
  5. No me ibas a conocer
    Si me trataras de nuevo
    Porque ahora tengo
    Distinto genio
    Y otro modo
    De querer
    Más cariñoso
    Y más bueno

     
  6. German soldier returns home only to find his family no longer there,1946.
Tanatos.

    German soldier returns home only to find his family no longer there,1946.


    Tanatos.

     
  7. Jane Birkin.


    Eros.

     
  8. Un anónimo ha preguntado: Tengo 28 años, estudié Periodismo y Comunicación Audiovisual y llevo 5 de becaria precaria pese a tener dos másteres, uno de ellos en el extranjero. Gano 600 euros y vivo con los padres. Estoy harta. He sopesado todas las opciones y quiero jugármelo todo a una carta: FP técnica y emigrar. ¿Qué me recomendarías en mi situación?

    Eres mi ex-novia dentro de exactamente 4 años, mi ex-novia del futuro. Por tanto te recomendaría volver conmigo, que soy un hombre impresionante que convertirá tu vida en una apasionante mezcla de Indiana Jones en el Templo Maldito, La Pianista, Top Gun, Los santos inocentes, Dune y Rocco goes to Budapest, e iniciar un proyecto profesional personal que no dependa de la iniciativa de terceros. Económicamente es el momento adecuado…

     
  9. Brillante.

     
  10. Atención al Gandalf esloveno.
Bueno en realidad es mi panadero.
Ese es mi barrio.

    Atención al Gandalf esloveno.

    Bueno en realidad es mi panadero.
    Ese es mi barrio.

     
  11. Yo soy el que entra por la puerta, el del traje gris.

     
  12. Una individuo canadiense de FP Avanzada excava su sótano durante siete años utilizando exclusivamente sus maquetas de radiocontrol.

    Super Amor y Super Terror, todo a la vez.

     
  13. Piensa en el verano.

    Piensa en el verano.

     
  14. Minutos después murieron todos salvo el tipo de la bandana naranja.

    A mí no me gustan los globos.

     
  15. Talla 40.