1. Hoy, en Historia Bélica Pajera de Mierda: el Stuka.El Junkers Ju-87 Stuka fue un attack plane alemán, un tosco ingenio volador concebido para atacar a objetivos en tierra: edificios, tanques, buques, vagones de tren llenos de niños y abuelos judíos…  Dentro de la inmejorable panoplia pajera que dio al mundo la Segunda Guerra Mundial, que tanto flipado de permanentes boceras y olor a sudorina y tanto blog de mierda generó, el Stuka destaca como Avión Realmente Molón por diversos elementos que procedo a detallar en este texto que escribo sin cobrar por ello porque me va muy mal la vida, porque me lo monto muy mal y soy muy vago y ahora mismo no tengo otra cosa que hacer salvo esto en esta puta noche de mierda que si en lugar de ser una noche fuera un señor bajito y flojucho le daría de puñetazos en la tripa hasta hacerlo vomitar.
Primero, por su contundente nombre. No es lo mismo volar un Mosquito (jur jur), un Spitfire (puto inglés presuntuoso cock’n’nose), un Mustang (dónde vas paleto flipao mascatrigo follaprimas) que un jodido STUKA. Se te llena la boca de puta guerra mundial sólo con pronunciarlo. ESTUUKAAA. Te sientes un vasco del aire, te sientes La Puta ETA del Aire. “Yo piloto un Stuka (Ich flieg ein Stuka, du Sau du du du!)”. Estallan las bragas de las mozas dormidas en los bares. Estallan licras, algodones y polypieles como supernovas del duermemozismo bélico. Cae el tejido ardiente sobre los globos oculares de los parroquianos, cegándolos, sobre las bocas abiertas de asombro, abrasando lenguas, enmudeciendo a la peña de por vida. Pero a ti te da igual. Tu rostro es de basalto porque du, ein Stuka fliegst y no temes las llamas de las bragas de esas cerdas epatables. Tus ojos son dos esferas del material del que forran el morro de los transbordadores espaciales para que no se carbonicen al entrar en órbita. O mejor: no tienes ojos, los perdiste EN GUERRA. Eres un puto nazi no ya tuerto, que eso es el súmmum de la creación, sino DOBLE TUERTO. Bragas ardientes a ti, ¡ja!
Segundo: su forma, sus líneas toscas, quasimódicas, de engendro volador, de adefesio, de transistor Braun, de cosa fea y alemana. Fea, alemana e hijadeputa. Un aparato que parece diseñado para estrellarse, el pingüino del aire, vagamente parecido al americano P-47 Thunderbolt, al que llamaban “el jarro”… y que sin embargo era tan estable que se ponía él solo a nivel si el piloto se desmayaba durante un picado mediante un ingenioso sistema de freno aéreo conectado, supongo yo, a las pupilas del piloto. El motivo de este aspecto achaparrado y grotesco, de tía buena y sobre todo de tía que folla muy bien y que es muy muy folladora, que es una rompecóxis, y que como sabe que está potente y que tiene mucho amor en la cadera se pone fea a propósito, incluso va desaseada, con pelo de loca, pelo sucio, pelo de perezosa, y mira a todos con desprecio y masca chicle con la boca abierta y todas las novias dicen “qué soez” y todos los chicos asienten con la cabeza mientras le pasan la mano por el hombro con TOQUILLA a las novias y dicen “sí cari, qué horror” y piensan “MÁTAME A POLVOS EN LA HABITACIÓN DE MIS PADRES MÉTEME EL DEDO EN EL CULO HAZME BESO BLANCO HÁZMELO COMO UNA JABALISA”…. pues el aspecto follador y macarra que tiene el Stuka lo da la forma inverted gull de las alas, alas de gaviota invertidas, una forma más propia de un avión acuático. No sé por qué lo hicieron con las alas así. He leído cosas sobre altura de la hélice, ubicación del tren de aterrizaje… no he entendido nada porque soy IMBÉCIL. Pero sobre todo porque en el fondo creo que lo hicieron así por estética, porque es más feo, más raro y da mucho más miedo. El Stuka es un avión diseñado para meterte un dedo en el culo en el dormitorio de tus padres.
Tercero. El Stuka era un dive bomber, un bombardeo para paquetes, o como posibilitar que el más tonto del pueblo pueda convertirse en una imparable máquina de matar: cualquier novato de la Lüftwaffe podía reventar de un bombazo un chucutrén lleno de tulliditos franceses de camino al hospital con total precisión. El motivo es que el Stuka bombardeaba en picado. En un bombardeo normal, level bombing, tienes que mirar por un complejo visor de bombardeo que calcula dónde caerá la bomba en función de la altura y velocidad del avión. En realidad es un problema de Física de nivel COU porque sólo hay que tener en cuenta un par de variables, pero ponte a hacer ecuaciones mientras te están disparando artillería antiaérea, que suena “como arrojar grava sobre un techo de uralita” y te están metiendo un dedo en el culo. Mejor que lo haga el visor. Antes de todo, antes del Honor, esto lo calculaba a ojo el piloto, a la buena de Dios, que para eso pertenece a la raza superior de los Pilotos (The Pilots), héroes modernos de gruesas pollas venosas, abultadas carteras, camiones del aire deluxe, los escorts de los camioneros, que te roban la novia o simplemente TE CAEN MAL. Durante la Primera Guerra Mundial se bombardeaba así, tirando las bombas con la puta mano desde la cabina, ahí va eso Pierre. Supongo que fue entonces, dado el bajo índice de éxitos, cuando se inventó el bombardeo en picado, consisten en caer desde las alturas sobre el objetivo como la cólera de Dios, colocar en el punto de mira frontal (el de la ametralladora) el tanque ruso, granero holandés lleno de queso de bola o geriátrico alemán lleno de no-cotizantes… y soltar la bomba. Cuanto más vertical sea el picado menor componente horizontal tendrá el vector de caída libre de la bomba, es decir, más despreciable será el rozamiento con el aire (cuadrado de la velocidad x coef.), menos se frenará el proyectil en su avance horizontal y con más precisión se alcanzará el objetivo, ya que el componente vertical no cambia nunca, es la gravedad, la Ley de Newton y la voluntad de Dios. Con un buen picado, un picado de machote, la bomba apenas se frena nada en la horizontal y cae básicamente allí donde has puesto el punto de mira. Por eso el dive bombing es muy preciso y da mucho miedo. También al piloto, que luego tiene que remontar el loco picado y que, si ha calculado mal, se estrellará en las Árdenas y se lo comerá un oso. Poca hostia con los osos. No hay humano, ni siquiera humano negro, que pueda correr más rápido que un oso en línea recta. La única salvación es subir a un árbol, muy alto. El oso subirá detrás, usando sus garras para trepar sin dificultad. Entonces deberás saltar del árbol intentando no romper nada. El oso no sabe bajar de los árboles más que reculando muy muy despacio. Si tienes una escopeta es entonces cuando, según baje trabajosamente como un indefenso e inmenso cipote de peluche, debes descerrajarle un tiro en las orejas al puto oso. Si no tienes rifle estás jodido igual, pero al menos habrás ganado algo de tiempo… de tiempo para sufrir y pensar la que se te viene encima. Porque aunque tarde una puta hora en bajar, el oso te perseguirá bosque a través allí a dónde te hayas ido, corriendo a 25Km/h corriendo hacia ti en línea recta como el jodido misil Exocet del bosque que es, guiado por un finísimo olfato que huele tu sudor, tu carne tierna, la sangre en tus tejidos, la caca en tu pantalón, y puede perseguirte durante días y días si por algún motivo tú eres capaz de correr a 26 Km/h porque él tiene grasa como para pasarse un puto invierno sin comer mientras tú vas chupando esas jodidas barritas de cereales del Mercadona. Así que si no quieres pasar por esto, calcula bien la distancia de tu picado, grumetillo.
Cuarto: la puta sirena. Cando un avión hace un picado suena muy fuertecito. Podría explicar por qué pero no lo haré: es una cosa DEL AIRE. Suena como un gran abejón de metal pitando mientras cae sobre ti. Si al conocimiento de que el abejón porta una bomba de 250 Kg dirigida a ti o a tu madre le añades el zumbidito… la cosa acojona mucho. Si te están bombardeando estos abejones día tras día, semana tras semana, mientras tus amigos mueren y tú te alimentas de pan duro y rata hervida en una sucia trinchera y tu compañero de trinchera es un puto zombie kid con gafas sin graduar que se hace llamar “Isma”, o “Jos”, o “Jurmi”… pues la vida se te puede poner muy muy cuesta arriba. Igual arrojas la toalla y te marchas del frente de batalla. ¡Déjalo, Rocky! ¡no puedo! ¡jamás! ¡entrené golpeando vacas muertas! Sabedores de esto, de este importante efecto psicológico del dive bombing sobre el bombardeado, los alemanes.. los ingenieros alemanes.. los jodidos ingenierillos alemanes añadieron una cosa.. jajaja es que me río solo aquí en el silencio de la noche en mi palomar.. alemanes… ¡alemanes! ¡claro! ¡jajajaja! ¡¡alemaaaeneeees!! (alzando el puño al cielo, rictus maniáco, tórax hercúleo, pelo increíble, evidente paquetón, fornidos periquitos en sus jaulas de oro de 18 kilates, sus plumas límpidas, espectaculares colores periquitiles, salvajes colores tropicales, una psicodelia aviar, una cacofonía cromática, un abuso visual que cegarían al puto payaso de Micolor mirando una tele LED Full HD)… cuando conocí este dato, hace bastantes años ya, sentí que mi existencia se alineaba automáticamente hacia un claro objetivo: construir una casa de ladrillo y encerrarme en ella hasta el fin de mis vidas con una buena y sana mujer y hacerle al amor como un conejo hasta el fin de nuestros días, porque si en este mundo era posible tal maldad, tal maldad pura y destructora de todo lo bonito, la única esperanza que nos quedaba a los hombres rectos y conscientes era la cópula conejil. Y es que los alemanles,  ¡¡los alemanes!! añadieron a este ingenio volador letal una pequeña broma rastrera… un artículo de coña… una burla final, una carcajada mortuoria en tu puta cara de cadáver germanizado a sangre y fuego, un anillo de espinas en ese dedo que se va a meter en ese culo, TU CULO, por si no era ya con haber fabricado un avión perfecto, barato, resistente, fácil de volar, diseñado específicamente para caer sobre ti y cagarte con precisión una puta bomba como una golondrina metálica del Mal. Añadieron una sirena. Una sirena de feria. El Stuka llevaba una sirena colocada cerca del tren de aterrizaje, un artefacto simplísimo, simplemente un tubaco con algo dentro que giraba cuando el aire pasaba a través de él durante el picado, y en ese giro sonaba y sonaba como un gato en llamas, un sonido atronador, infernal. Sonaba… a sirena, a puta sirena de caseta de feriantes, a juego infantil travestido en artefacto del terror, en heraldo de la muerte. Llamaron al artefacto Trompeta de Jericó, rollo bíblico, rollo me-pondré-Antiguo-Testamento-con-tu-culo-ruso, y, así, cuando el Stuka picaba, sonaba el avión, mucho, sonaba la sirena demoniaca, mucho más, caían las bombas con impressive accuracy, morían tus colegas, el zombie kid te hacía unas “visuales wapas”, te pitaban los oiditos con tanto zumbido, con semejante hecatombe, recordabas aquel verano tan chungo en Cullera que te comían los mosquitos y te atormentaban con sus zumbidos y tú no podías dormir y tu madre te calmó el picor orinándote encima, desnudos los dos en aquella cama de sábanas blancas, cuerpos sudados y morenos, tu madre y tú, tu madre era aún joven porque tú eras muy pequeño y estaba todavía muy buena y recuerdas sus pezo… bien, el Stuka llevaba una puta sirena. Los alemanes le pusieron una sirena para acojonar más a la peña. Para volverles locos. Para meltear sus putos cerebros si es que alguno sobrevivía al bombardeo. La idea detrás de la guerra psicológica es desmoralizar al enemigo para que su capacidad bélica disminuya. En tiempos de la Segunda Guerra Mundial Pajera los medios de producción, las fábricas, las ciudades, los barracones de los obreros que trabajaban en esas fábricas, las casas de los obreros, las familias de los obreros, los cojones inseminadores de los obreros que algún día podrían engendrar pequeños obreritos… TODO, todo era considerado un medio de producción. Porque lo era: si destruyes la fábrica pero no matas a los obreros estos mañana fabricarán tanques en sus graneros. Por tanto: mata a los obreros y olvídate de la fábrica. Esta era la dura lógica de tiempos más recios, de tiempos en los que en las películas se pegaban buenas bofetadas a las mujeres que osaban vestir pantalones. Tiempos en los que toda ciudad grande era un objetivo militar estratégicamente aceptable y moralmente destruificable. Por eso los americanos y los ingleses redujeron a la nada ciudades alemanes enteras y por eso hoy da tanta pena viajar por Alemania viendo sus ciudades de cartón piedra y sus centros históricos reconstruidos con una meticulosidad de la que sólo es capaz un humilde perdedor. Carpet bombing era el término: formaciones cerradas en combat box de B-17 y B-24 e incluso B-29s que sembraban áreas enteras de bombas matando a millones de personas, muchos más civiles alemanes muertos que la suma de judíos, gitanos, maricas y pianistas follamodelos gaseados en los campos de exterminio más el número de japoneses reducidos a raspones de caca negra sobre el asfalto por la cinematográfica pero ciertamente no demasiado potente bomba atómica de Hiroshima. Pero muchísimos más. Desarrollaron incluso una siniestra ciencia meteo-atmosférica para generar tormentas de fuego autoalimentadas, tormentas de masa crítica que creaban tornados de fuego por el volumen de aire caliente que desplazaban y el gradiente de presiones que esto producía. Tormentas que no eran humanamente extinguibles y que sólo terminaban cuando agotaban su combustible (la ciudad, sus casas y sus gentes, que se arrojaban a los ríos y hervían como pequeñas coles) y reducían a Greta, Christian y a la pequeña Heidi a unos pocos dientes clavados en el asfalto hirviente en el medio de un gran charco de materia orgánica licuada, o a unas momias grotescas axfisiadas en los sótanos (die Keller!) que tienen todas las casas típicas alemanes, ahogados por la combustión lenta del carbón de las carboneras, que al ir calentándose va soltando monóxido de carbono, más denso que el aire, y que por tanto se va acumulando en grandes masas de gas donde el óxigeno es desplazado, precisamente en la parte baja de la casa, en el sótano, donde así morían abrazadicos, vecinos con vecinos, dormiditos, familias enteras de alemanes civiles. Pero esto nunca se dice, porque ellos eran los malos y aquello era La Guerra. Eran los nazis, tío. Pasa una ruffles. Pues bien, este avión, el Stuka, fue empleado profusamente para la guerra psicológica en la Europa ocupada durante los gloriosos años del blitzkrieg. En Francia. En Holanda. En BÉLGICA. ¿Qué hay en Bélgica? Personas feas y deprimidas que comen gofres. Gofres a mediodía: ¿qué hay de comer, amatxu? UN GOFRE ¿entiendes qué jodida es Bélgica? Su vida YA es una puta mierda. Su única estampa turística es un puto edificio DE BOLAS. ¿Quién podría querer joderles aún más? Vale que tengas que ocupar su país y destruir sus medios de producción a bombazos pero ¿por qué machacarles la mente hasta tal punto? ¿por qué hacerles ese GOFRE AÉREO? ¿Y Holanda? Holanda es un país habitado por gente que fuma marihuana, que es cortesmente desagradable los unos con los otros y sobre todo por muchas niñas rubias que caminan descalcitas por caminos y prados, vara de cedro en mano, guiando a una bandada de gansos que van muy graciosos tip-tip-tip hacia ese edificio donde se guardan los gansos que podríamos denominar perfectamente aquí ahora mismo tú yo cogidos de la mano en esta extraña fraternidad no necesariamente deseada por ninguno de los dos, querido lector, este edificio que podríamos denominar GANSERA. ¿Quién querría joderle la vida a una niñita rubia descalcita y fumada que dirige a sus gansos a la gansera con sus dos coletitas y sus incipientes pechos y sus sonrosados talones aún carentes de toda dureza o callosidad? ¿Quién hace algo así? ¿Quién se mete una flor por el culo? ¿Acaso existe un Dios? Nietzsche dijo que no. Que ni Dios ni hostias. Y él era alemán. Y es por eso al Stuka le pusieron sirenas sobre las ruedas, para joderle la cabeza y la vida entera a la niña de la gansera y los talones sonrosados, niña que si sobrevivía a sus amputaciones ya nunca más podría conciliar el sueño al recordar cada noche, abrazada a su gotero de haloperidol o a su cuenta Premium de World of Warcraft, cómo voló la gansera por los aires en una nube de tripas, plumas de ganso y marihuana que habían puesto allí a secar, perdiendo a toda su familia (esto bien, porque toda su familia LA TOCABA) con ese infierno sónico de los putos Stukas con las sirenas de fondo martilleándole el cerebro, que así se convirtió luego la holandesita en una tía huraña, irascible, se le llenaron las tetas de estrías, se le endurecieron los talones, se le puso cara de hombre ¡y sólo con 28!, una tía seca, jodida, un broken toy, pensando todo el día en la puta gansera explosiva y en las sirenas, en las Trompetas de Jericó y en las bombas de 250Kg, a la que a veces también se le añadía otra pequeña sirena secundaria, en la cola, para meter aún más bulla. Una man eater que te jode la vida con sus problemas y que un buen día está en el FIB en Benicassim intentando olvidar las sirenas y empieza el concierto de Los Planetas y se pone a cantar Jota y allí están otra vez las putas sirenas de los Stukas:http://www.youtube.com/watch?v=nZZ504TGDpEhttp://youtu.be/3FpCmh_bDBU
Jota cantando. El Stuka picando. La sirena pitando. La gansera. Jota. JOTA. Siempre la culpa de todo la tiene el jodido Jota.

    Hoy, en Historia Bélica Pajera de Mierda: el Stuka.

    El Junkers Ju-87 Stuka fue un attack plane alemán, un tosco ingenio volador concebido para atacar a objetivos en tierra: edificios, tanques, buques, vagones de tren llenos de niños y abuelos judíos…  Dentro de la inmejorable panoplia pajera que dio al mundo la Segunda Guerra Mundial, que tanto flipado de permanentes boceras y olor a sudorina y tanto blog de mierda generó, el Stuka destaca como Avión Realmente Molón por diversos elementos que procedo a detallar en este texto que escribo sin cobrar por ello porque me va muy mal la vida, porque me lo monto muy mal y soy muy vago y ahora mismo no tengo otra cosa que hacer salvo esto en esta puta noche de mierda que si en lugar de ser una noche fuera un señor bajito y flojucho le daría de puñetazos en la tripa hasta hacerlo vomitar.

    Primero, por su contundente nombre. No es lo mismo volar un Mosquito (jur jur), un Spitfire (puto inglés presuntuoso cock’n’nose), un Mustang (dónde vas paleto flipao mascatrigo follaprimas) que un jodido STUKA. Se te llena la boca de puta guerra mundial sólo con pronunciarlo. ESTUUKAAA. Te sientes un vasco del aire, te sientes La Puta ETA del Aire. “Yo piloto un Stuka (Ich flieg ein Stuka, du Sau du du du!)”. Estallan las bragas de las mozas dormidas en los bares. Estallan licras, algodones y polypieles como supernovas del duermemozismo bélico. Cae el tejido ardiente sobre los globos oculares de los parroquianos, cegándolos, sobre las bocas abiertas de asombro, abrasando lenguas, enmudeciendo a la peña de por vida. Pero a ti te da igual. Tu rostro es de basalto porque du, ein Stuka fliegst y no temes las llamas de las bragas de esas cerdas epatables. Tus ojos son dos esferas del material del que forran el morro de los transbordadores espaciales para que no se carbonicen al entrar en órbita. O mejor: no tienes ojos, los perdiste EN GUERRA. Eres un puto nazi no ya tuerto, que eso es el súmmum de la creación, sino DOBLE TUERTO. Bragas ardientes a ti, ¡ja!

    Segundo: su forma, sus líneas toscas, quasimódicas, de engendro volador, de adefesio, de transistor Braun, de cosa fea y alemana. Fea, alemana e hijadeputa. Un aparato que parece diseñado para estrellarse, el pingüino del aire, vagamente parecido al americano P-47 Thunderbolt, al que llamaban “el jarro”… y que sin embargo era tan estable que se ponía él solo a nivel si el piloto se desmayaba durante un picado mediante un ingenioso sistema de freno aéreo conectado, supongo yo, a las pupilas del piloto. El motivo de este aspecto achaparrado y grotesco, de tía buena y sobre todo de tía que folla muy bien y que es muy muy folladora, que es una rompecóxis, y que como sabe que está potente y que tiene mucho amor en la cadera se pone fea a propósito, incluso va desaseada, con pelo de loca, pelo sucio, pelo de perezosa, y mira a todos con desprecio y masca chicle con la boca abierta y todas las novias dicen “qué soez” y todos los chicos asienten con la cabeza mientras le pasan la mano por el hombro con TOQUILLA a las novias y dicen “sí cari, qué horror” y piensan “MÁTAME A POLVOS EN LA HABITACIÓN DE MIS PADRES MÉTEME EL DEDO EN EL CULO HAZME BESO BLANCO HÁZMELO COMO UNA JABALISA”…. pues el aspecto follador y macarra que tiene el Stuka lo da la forma inverted gull de las alas, alas de gaviota invertidas, una forma más propia de un avión acuático. No sé por qué lo hicieron con las alas así. He leído cosas sobre altura de la hélice, ubicación del tren de aterrizaje… no he entendido nada porque soy IMBÉCIL. Pero sobre todo porque en el fondo creo que lo hicieron así por estética, porque es más feo, más raro y da mucho más miedo. El Stuka es un avión diseñado para meterte un dedo en el culo en el dormitorio de tus padres.

    Tercero. El Stuka era un dive bomber, un bombardeo para paquetes, o como posibilitar que el más tonto del pueblo pueda convertirse en una imparable máquina de matar: cualquier novato de la Lüftwaffe podía reventar de un bombazo un chucutrén lleno de tulliditos franceses de camino al hospital con total precisión. El motivo es que el Stuka bombardeaba en picado. En un bombardeo normal, level bombing, tienes que mirar por un complejo visor de bombardeo que calcula dónde caerá la bomba en función de la altura y velocidad del avión. En realidad es un problema de Física de nivel COU porque sólo hay que tener en cuenta un par de variables, pero ponte a hacer ecuaciones mientras te están disparando artillería antiaérea, que suena “como arrojar grava sobre un techo de uralita” y te están metiendo un dedo en el culo. Mejor que lo haga el visor. Antes de todo, antes del Honor, esto lo calculaba a ojo el piloto, a la buena de Dios, que para eso pertenece a la raza superior de los Pilotos (The Pilots), héroes modernos de gruesas pollas venosas, abultadas carteras, camiones del aire deluxe, los escorts de los camioneros, que te roban la novia o simplemente TE CAEN MAL. Durante la Primera Guerra Mundial se bombardeaba así, tirando las bombas con la puta mano desde la cabina, ahí va eso Pierre. Supongo que fue entonces, dado el bajo índice de éxitos, cuando se inventó el bombardeo en picado, consisten en caer desde las alturas sobre el objetivo como la cólera de Dios, colocar en el punto de mira frontal (el de la ametralladora) el tanque ruso, granero holandés lleno de queso de bola o geriátrico alemán lleno de no-cotizantes… y soltar la bomba. Cuanto más vertical sea el picado menor componente horizontal tendrá el vector de caída libre de la bomba, es decir, más despreciable será el rozamiento con el aire (cuadrado de la velocidad x coef.), menos se frenará el proyectil en su avance horizontal y con más precisión se alcanzará el objetivo, ya que el componente vertical no cambia nunca, es la gravedad, la Ley de Newton y la voluntad de Dios. Con un buen picado, un picado de machote, la bomba apenas se frena nada en la horizontal y cae básicamente allí donde has puesto el punto de mira. Por eso el dive bombing es muy preciso y da mucho miedo. También al piloto, que luego tiene que remontar el loco picado y que, si ha calculado mal, se estrellará en las Árdenas y se lo comerá un oso. Poca hostia con los osos. No hay humano, ni siquiera humano negro, que pueda correr más rápido que un oso en línea recta. La única salvación es subir a un árbol, muy alto. El oso subirá detrás, usando sus garras para trepar sin dificultad. Entonces deberás saltar del árbol intentando no romper nada. El oso no sabe bajar de los árboles más que reculando muy muy despacio. Si tienes una escopeta es entonces cuando, según baje trabajosamente como un indefenso e inmenso cipote de peluche, debes descerrajarle un tiro en las orejas al puto oso. Si no tienes rifle estás jodido igual, pero al menos habrás ganado algo de tiempo… de tiempo para sufrir y pensar la que se te viene encima. Porque aunque tarde una puta hora en bajar, el oso te perseguirá bosque a través allí a dónde te hayas ido, corriendo a 25Km/h corriendo hacia ti en línea recta como el jodido misil Exocet del bosque que es, guiado por un finísimo olfato que huele tu sudor, tu carne tierna, la sangre en tus tejidos, la caca en tu pantalón, y puede perseguirte durante días y días si por algún motivo tú eres capaz de correr a 26 Km/h porque él tiene grasa como para pasarse un puto invierno sin comer mientras tú vas chupando esas jodidas barritas de cereales del Mercadona. Así que si no quieres pasar por esto, calcula bien la distancia de tu picado, grumetillo.

    Cuarto: la puta sirena. Cando un avión hace un picado suena muy fuertecito. Podría explicar por qué pero no lo haré: es una cosa DEL AIRE. Suena como un gran abejón de metal pitando mientras cae sobre ti. Si al conocimiento de que el abejón porta una bomba de 250 Kg dirigida a ti o a tu madre le añades el zumbidito… la cosa acojona mucho. Si te están bombardeando estos abejones día tras día, semana tras semana, mientras tus amigos mueren y tú te alimentas de pan duro y rata hervida en una sucia trinchera y tu compañero de trinchera es un puto zombie kid con gafas sin graduar que se hace llamar “Isma”, o “Jos”, o “Jurmi”… pues la vida se te puede poner muy muy cuesta arriba. Igual arrojas la toalla y te marchas del frente de batalla. ¡Déjalo, Rocky! ¡no puedo! ¡jamás! ¡entrené golpeando vacas muertas! Sabedores de esto, de este importante efecto psicológico del dive bombing sobre el bombardeado, los alemanes.. los ingenieros alemanes.. los jodidos ingenierillos alemanes añadieron una cosa.. jajaja es que me río solo aquí en el silencio de la noche en mi palomar.. alemanes… ¡alemanes! ¡claro! ¡jajajaja! ¡¡alemaaaeneeees!! (alzando el puño al cielo, rictus maniáco, tórax hercúleo, pelo increíble, evidente paquetón, fornidos periquitos en sus jaulas de oro de 18 kilates, sus plumas límpidas, espectaculares colores periquitiles, salvajes colores tropicales, una psicodelia aviar, una cacofonía cromática, un abuso visual que cegarían al puto payaso de Micolor mirando una tele LED Full HD)… cuando conocí este dato, hace bastantes años ya, sentí que mi existencia se alineaba automáticamente hacia un claro objetivo: construir una casa de ladrillo y encerrarme en ella hasta el fin de mis vidas con una buena y sana mujer y hacerle al amor como un conejo hasta el fin de nuestros días, porque si en este mundo era posible tal maldad, tal maldad pura y destructora de todo lo bonito, la única esperanza que nos quedaba a los hombres rectos y conscientes era la cópula conejil. Y es que los alemanles,  ¡¡los alemanes!! añadieron a este ingenio volador letal una pequeña broma rastrera… un artículo de coña… una burla final, una carcajada mortuoria en tu puta cara de cadáver germanizado a sangre y fuego, un anillo de espinas en ese dedo que se va a meter en ese culo, TU CULO, por si no era ya con haber fabricado un avión perfecto, barato, resistente, fácil de volar, diseñado específicamente para caer sobre ti y cagarte con precisión una puta bomba como una golondrina metálica del Mal. Añadieron una sirena. Una sirena de feria. El Stuka llevaba una sirena colocada cerca del tren de aterrizaje, un artefacto simplísimo, simplemente un tubaco con algo dentro que giraba cuando el aire pasaba a través de él durante el picado, y en ese giro sonaba y sonaba como un gato en llamas, un sonido atronador, infernal. Sonaba… a sirena, a puta sirena de caseta de feriantes, a juego infantil travestido en artefacto del terror, en heraldo de la muerte. Llamaron al artefacto Trompeta de Jericó, rollo bíblico, rollo me-pondré-Antiguo-Testamento-con-tu-culo-ruso, y, así, cuando el Stuka picaba, sonaba el avión, mucho, sonaba la sirena demoniaca, mucho más, caían las bombas con impressive accuracy, morían tus colegas, el zombie kid te hacía unas “visuales wapas”, te pitaban los oiditos con tanto zumbido, con semejante hecatombe, recordabas aquel verano tan chungo en Cullera que te comían los mosquitos y te atormentaban con sus zumbidos y tú no podías dormir y tu madre te calmó el picor orinándote encima, desnudos los dos en aquella cama de sábanas blancas, cuerpos sudados y morenos, tu madre y tú, tu madre era aún joven porque tú eras muy pequeño y estaba todavía muy buena y recuerdas sus pezo… bien, el Stuka llevaba una puta sirena. Los alemanes le pusieron una sirena para acojonar más a la peña. Para volverles locos. Para meltear sus putos cerebros si es que alguno sobrevivía al bombardeo. La idea detrás de la guerra psicológica es desmoralizar al enemigo para que su capacidad bélica disminuya. En tiempos de la Segunda Guerra Mundial Pajera los medios de producción, las fábricas, las ciudades, los barracones de los obreros que trabajaban en esas fábricas, las casas de los obreros, las familias de los obreros, los cojones inseminadores de los obreros que algún día podrían engendrar pequeños obreritos… TODO, todo era considerado un medio de producción. Porque lo era: si destruyes la fábrica pero no matas a los obreros estos mañana fabricarán tanques en sus graneros. Por tanto: mata a los obreros y olvídate de la fábrica. Esta era la dura lógica de tiempos más recios, de tiempos en los que en las películas se pegaban buenas bofetadas a las mujeres que osaban vestir pantalones. Tiempos en los que toda ciudad grande era un objetivo militar estratégicamente aceptable y moralmente destruificable. Por eso los americanos y los ingleses redujeron a la nada ciudades alemanes enteras y por eso hoy da tanta pena viajar por Alemania viendo sus ciudades de cartón piedra y sus centros históricos reconstruidos con una meticulosidad de la que sólo es capaz un humilde perdedor. Carpet bombing era el término: formaciones cerradas en combat box de B-17 y B-24 e incluso B-29s que sembraban áreas enteras de bombas matando a millones de personas, muchos más civiles alemanes muertos que la suma de judíos, gitanos, maricas y pianistas follamodelos gaseados en los campos de exterminio más el número de japoneses reducidos a raspones de caca negra sobre el asfalto por la cinematográfica pero ciertamente no demasiado potente bomba atómica de Hiroshima. Pero muchísimos más. Desarrollaron incluso una siniestra ciencia meteo-atmosférica para generar tormentas de fuego autoalimentadas, tormentas de masa crítica que creaban tornados de fuego por el volumen de aire caliente que desplazaban y el gradiente de presiones que esto producía. Tormentas que no eran humanamente extinguibles y que sólo terminaban cuando agotaban su combustible (la ciudad, sus casas y sus gentes, que se arrojaban a los ríos y hervían como pequeñas coles) y reducían a Greta, Christian y a la pequeña Heidi a unos pocos dientes clavados en el asfalto hirviente en el medio de un gran charco de materia orgánica licuada, o a unas momias grotescas axfisiadas en los sótanos (die Keller!) que tienen todas las casas típicas alemanes, ahogados por la combustión lenta del carbón de las carboneras, que al ir calentándose va soltando monóxido de carbono, más denso que el aire, y que por tanto se va acumulando en grandes masas de gas donde el óxigeno es desplazado, precisamente en la parte baja de la casa, en el sótano, donde así morían abrazadicos, vecinos con vecinos, dormiditos, familias enteras de alemanes civiles. Pero esto nunca se dice, porque ellos eran los malos y aquello era La Guerra. Eran los nazis, tío. Pasa una ruffles. Pues bien, este avión, el Stuka, fue empleado profusamente para la guerra psicológica en la Europa ocupada durante los gloriosos años del blitzkrieg. En Francia. En Holanda. En BÉLGICA. ¿Qué hay en Bélgica? Personas feas y deprimidas que comen gofres. Gofres a mediodía: ¿qué hay de comer, amatxu? UN GOFRE ¿entiendes qué jodida es Bélgica? Su vida YA es una puta mierda. Su única estampa turística es un puto edificio DE BOLAS. ¿Quién podría querer joderles aún más? Vale que tengas que ocupar su país y destruir sus medios de producción a bombazos pero ¿por qué machacarles la mente hasta tal punto? ¿por qué hacerles ese GOFRE AÉREO? ¿Y Holanda? Holanda es un país habitado por gente que fuma marihuana, que es cortesmente desagradable los unos con los otros y sobre todo por muchas niñas rubias que caminan descalcitas por caminos y prados, vara de cedro en mano, guiando a una bandada de gansos que van muy graciosos tip-tip-tip hacia ese edificio donde se guardan los gansos que podríamos denominar perfectamente aquí ahora mismo tú yo cogidos de la mano en esta extraña fraternidad no necesariamente deseada por ninguno de los dos, querido lector, este edificio que podríamos denominar GANSERA. ¿Quién querría joderle la vida a una niñita rubia descalcita y fumada que dirige a sus gansos a la gansera con sus dos coletitas y sus incipientes pechos y sus sonrosados talones aún carentes de toda dureza o callosidad? ¿Quién hace algo así? ¿Quién se mete una flor por el culo? ¿Acaso existe un Dios? Nietzsche dijo que no. Que ni Dios ni hostias. Y él era alemán. Y es por eso al Stuka le pusieron sirenas sobre las ruedas, para joderle la cabeza y la vida entera a la niña de la gansera y los talones sonrosados, niña que si sobrevivía a sus amputaciones ya nunca más podría conciliar el sueño al recordar cada noche, abrazada a su gotero de haloperidol o a su cuenta Premium de World of Warcraft, cómo voló la gansera por los aires en una nube de tripas, plumas de ganso y marihuana que habían puesto allí a secar, perdiendo a toda su familia (esto bien, porque toda su familia LA TOCABA) con ese infierno sónico de los putos Stukas con las sirenas de fondo martilleándole el cerebro, que así se convirtió luego la holandesita en una tía huraña, irascible, se le llenaron las tetas de estrías, se le endurecieron los talones, se le puso cara de hombre ¡y sólo con 28!, una tía seca, jodida, un broken toy, pensando todo el día en la puta gansera explosiva y en las sirenas, en las Trompetas de Jericó y en las bombas de 250Kg, a la que a veces también se le añadía otra pequeña sirena secundaria, en la cola, para meter aún más bulla. Una man eater que te jode la vida con sus problemas y que un buen día está en el FIB en Benicassim intentando olvidar las sirenas y empieza el concierto de Los Planetas y se pone a cantar Jota y allí están otra vez las putas sirenas de los Stukas:
    http://www.youtube.com/watch?v=nZZ504TGDpE
    http://youtu.be/3FpCmh_bDBU

    Jota cantando. El Stuka picando. La sirena pitando. La gansera. Jota. JOTA. Siempre la culpa de todo la tiene el jodido Jota.

     
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    9. malfendi reblogged this from elmrwinters and added:
      mrwinters es esto. Entiéndase “esto” como esencial.
    10. youcancallmepach reblogged this from lectorconstante and added:
      Simple y llanamente espectacular.
    11. gqspain reblogged this from elmrwinters and added:
      Aquí, un amante de los aviones de guerra que odia a Los Planetas.
    12. pehpa reblogged this from johntones and added:
      Simplemente sublime.
    13. donandres reblogged this from elmrwinters
    14. johntones reblogged this from egoismo and added:
      Esto es lo mejor que le ha pasado a Internet en bastantes meses, y mira que pasan cosas.